¿Por qué se debe recubrir la madera?
La madera es un material higroscópico. Esto quiere decir que la madera absorbe la humedad del ambiente (de la lluvia o de la humedad del aire ambiental). Si hay mucha agua, la madera puede hincharse y sufrir daños. Por lo tanto, la madera sin tratar tiene lo que se conoce como una menor estabilidad dimensional; es decir, no soporta bien las condiciones cambiantes del entorno. Además, la madera constituye un ecosistema para multitud de parásitos. Por ejemplo, para las larvas de los despiadados anóbidos, conocidos comúnmente como carcoma, un parásito de la madera seca que se alimenta de la madera de construcción.
En el exterior, sobre la madera se depositan el musgo o los hongos, que se alimentan de la lignina y de la celulosa de la madera. De esta forma, acaban por comerse los componentes que constituyen la estructura de la madera. Esto no solo es peligroso para las personas del entonro, debido a la reducción de la estabilidad de la madera, sino que también puede ser nocivo para la salud. Asimismo, la madera es muy inflamable. Con un recubrimiento de protección contra incendios, se puede evitar este riesgo para la seguridad.
Como los parásitos y las inclemencias meteorológicas también tienen efectos drásticos sobre la estabilidad y la vida útil de los elementos constructivos de madera, debería recubrir la madera en función de las exigencias que deba cumplir, con recubrimientos adecuados que se adapten al tipo de madera en cuestión y a su uso.