¿Qué son los esmaltes?
Los esmaltes se componen de disolventes volátiles y materiales acuosos; su base está formada por disolventes y aglutinantes: por un lado, los disolventes se evaporan durante el proceso de secado, dejando los componentes no volátiles en forma de película sólida; por otro, los aglutinantes sirven para ligar todos los componentes y, así, producir una masa homogénea, garantizar un secado sin burbujas y proporcionar brillo tras el secado. Otros componentes no volátiles son los pigmentos, aceites, resinas, materiales de relleno y aditivos: los pigmentos proporcionan color, mientras que las resinas son importantes para la adherencia sobre el fondo y un acabado brillante; a menudo se usa carbonato cálcico, sulfato bárico o caolín como material de relleno y pigmento colorante, así como para ajustar el nivel de brillo y la textura de la superficie; para aportar determinadas funciones adicionales se usan aditivos, que son excipientes como, por ejemplo, los biocidas, los cuales impiden la formación de microorganismos, lo que permite almacenar el esmalte durante más tiempo.
Un esmalte debe cumplir con tres importantes tares principales: