¿Qué son los barnices?
Los barnices consisten en una mezcla de disolventes (o una base de agua), aglutinantes y, en ocasiones, pigmentos colorantes, materiales de relleno y excipientes. Los disolventes son capaces de disolver sustancias sin enlazarlas químicamente, lo que provoca la condensación del barniz. Tras aplicar el barniz, los disolventes o la base de agua se evaporan y dejan únicamente los componentes sólidos. Los aglutinantes, en su mayoría álcalis, o en el caso de una base de agua, acrílicos diluidos en agua, ligan el barniz hasta obtener un líquido homogéneo y aplicable. Por otro lado, los pigmentos colorantes y los materiales de relleno se encargan de aportar color, mientras que los excipientes, como los fungicidas y los biocidas, tienen un efecto letal en algas, bacterias, insectos y hongos y protegen la madera frente a plagas.
- En general, se distingue entre barnices de capa fina y barnices de capa gruesa. Los primeros penetran en la madera y, como su propio nombre indica, dejan una capa fina, que permite ver el veteado de la madera incluso después de aplicar barnices de color; el agua no puede penetrar en las fibras de la madera, pero el vapor de agua sí puede atravesar el barniz, algo que resulta importante si, además de madera de duramen, también se ha tratado madera de albura, por la cual fluye savia. Debido a que la capa protectora de este tipo de barniz es demasiado fina, el barniz debe aplicarse en intervalos regulares para garantizar que el material esté protegido a largo plazo.
- Por el contrario, los barnices de capa gruesa se asemejan a los esmaltes, dejando una capa sólida —y, en la mayoría de los casos, de color— que también cubre y oculta el veteado de la madera. Esta capa proporciona un sellado completo y también protege frente a arañazos y la radiación ultravioleta. Este tipo de barniz se usa, por ejemplo, con fines decorativos, debido a su aporte de color, o también para puertas y ventanas.